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¿Qué es?

La parálisis cerebral es una discapacidad aún bastante poco conocida para gran parte de la sociedad. Una de las definiciones que mejor la explican y la que recoge la Confederación ASPACE es la siguiente: ”La Parálisis Cerebral es un trastorno global de la persona consistente en un desorden permanente y no inmutable del tono, la postura y el movimiento, debido a una lesión no progresiva en el cerebro antes de que su desarrollo y crecimiento sean completos. Esta lesión puede generar la alteración de otras funciones superiores e interferir en el desarrollo del Sistema Nervioso Central.”

Analizando esta definición vemos que la parálisis cerebral nos produce una lesión neurología irreversible y persistente a lo largo de toda la vida. Las células nerviosas destruidas no se regeneran como norma general, por ello no se puede curar pero si se pero si la persona afectada recibe una atención adecuada puede mejorar. La lesión originaria no aumenta ni disminuye, es decir no es progresiva ni degenerativa pero lo que si puede pasar es que alguno de los problemas derivados de sus consecuencias cambien en algún modo y sean más evidentes.

La lesión se produce en un período de tiempo en el cual el sistema nervioso central está en plena maduración, es decir suele ocurrir durante la gestación, el parto y los primeros años de vida, y puede deberse a diferentes causas como una infección intrauterina, malformaciones cerebrales, nacimiento prematuro, asistencia incorrecta en el parto…etc.

Las afecciones más comunes, como indica la definición, son la perturbación del tono muscular, postura y movimiento, debido a que el trastorno neuromotor es el elemento característico, pudiendo encontrarnos alguno de los siguientes síntomas: movimientos lentos, torpes o vacilantes, rigidez, debilidad, espasmos musculares, flojedad, movimientos involuntarios, etc; así como las interferencias producidas en el desarrollo neuropsíquico, y en otras funciones superiores como son la atención, percepción, memoria, lenguaje y razonamientos. La función intelectual puede variar de extremadamente inteligente normal a retardo mental severo.

Todo este conjunto de síntomas y afecciones hace que exista una enorme variedad de situaciones personales no generalizadas; ya que el número de funciones cerebrales dañadas y la intensidad del daño van a variar en función de:

El tipo, la localización, la amplitud y la disfunción de la lesión neurológica. La extensión de la difusión se evalúa clínicamente en ocasiones tras el paso de los años.

  • El nivel de maduración anatómico en que se encuentre el encéfalo cuando esta lesión se produce.

Así podremos encontrarnos a personas en las que la parálisis cerebral es apenas apreciable y a otras que pueden estar muy afectadas necesitar en todo momento de tercera persona para su vida diaria

La parálisis cerebral, como hemos dicho, no se puede curar; pero si la persona afectada recibe una atención adecuada que le ayude a mejorar sus movimientos, que le estimule su desarrollo intelectual, que le permita desarrollar el mejor nivel de comunicación posible y que estimule su relación social podrá llevar una vida plena.